Alguna vez realmente creía haber sido feliz, una vez llegué a creer en un amor sin fronteras, recuerdo... que alguna vez... realmente sentí que estaba viva.
Creí que los límites no existían para un corazón enamorado, creí en la magia de la fe, y creí que en este mundo era capaz de hacer cualquier cosa si en verdad lo deseaba.
Pero mi peor error fue creer que lo que creía era cierto.
De pronto volver a creer ya no es tan sencillo, una vez que tus sueños son destruidos por la realidad, ¿dónde estoy?, ¿adónde se ha ido mi alma?, ¿alguien me explicaría qué le pasó a mi vida?. Nadie me dijo que era mentira, yo que me creí toda esta fantasía.
De haber sabido que no estaba en lo correcto, habría preferido no haber amado, habría preferido ignorar mis deseos, habría preferido no haber nacido. Así que mis últimas palabras fueron: "Era demasiado bueno para ser cierto".
jueves, 29 de abril de 2010
martes, 20 de abril de 2010
Ayer no quería despertar
sabiendo que no habría
nadie a quien amar.
Ahora no puedo dormir
porque no quiero dejarte ir,
el día de hoy estoy tan feliz
que no he dejado de sonreír.
Tú fuiste lo primero que vi
y me gustó todo de ti.
Tu mirada revivió
la alegría en mi corazón,
sentí esa fuerte sensación
que me provocó tu calor.
No lo he dejado de sentir
pues mi corazón no ha dejado de latir
desde el día en que te conocí.
Sólo se que lo lograste
de mi amor te adueñaste
del frío me abrigaste
y de la soledad me salvaste.
Decidimos juntos enfrentarnos
a la vida que vivimos día a día,
entendimos que en la vida
la misión más importante
es amarnos cada día.
sabiendo que no habría
nadie a quien amar.
Ahora no puedo dormir
porque no quiero dejarte ir,
el día de hoy estoy tan feliz
que no he dejado de sonreír.
Tú fuiste lo primero que vi
y me gustó todo de ti.
Tu mirada revivió
la alegría en mi corazón,
sentí esa fuerte sensación
que me provocó tu calor.
No lo he dejado de sentir
pues mi corazón no ha dejado de latir
desde el día en que te conocí.
Sólo se que lo lograste
de mi amor te adueñaste
del frío me abrigaste
y de la soledad me salvaste.
Decidimos juntos enfrentarnos
a la vida que vivimos día a día,
entendimos que en la vida
la misión más importante
es amarnos cada día.
ENFERMA DE DESAMOR
Aún llevo conmigo el pasado hiriente que atacó a mi corazón, estoy enferma de algo que no tiene cura, sólo se puede controlar.
Estaba tan indefensa, tan desprotegida... cuando el dolor invadió a mi corazón, no tenía armas para defenderme, mi sistema inmunológico se había desintegrado con tus palabras. La sorpresa me impactó, mi sangre se congeló y en pocos segundos ya estaba muerta.
Ahora sólo soy... una vida muerta. A mi cuerpo le falta color, mi corazón bombea sangre negra, bajo una aparente sonrisa se esconde un mar de lamentos, a mi alma... le faltas tú.
Pastillas de incredulidad me auto receté, una porción de falsas ideas cada vez que el resentimiento asechaba de nuevo. Tantas medicinas me cegaron, me hicieron creer que por fin me había librado de una condena de profunda tristeza.
Pensé en atacar al culpable de mi enfermedad, esperando que si acababa con quien me contagió, mi enfermedad también terminaría, pero tarde o temprano me di cuenta de que los resultados no eran favorables.
Deseaba tanto un escudo blindado para mi corazón antes de que éste terminara convertido en polvo, así que traré de construirlo con pedazos de rencor, pero su resistencia duró muy poco, y al desmoronarse, los fragmentos regados se incrustaron en mi disfuncional corazón.
Heme aquí sumergida en un balde de mi propia sangre, y lo único que logré fue salpicarte de ella. Ahora solamente floto en la desolación, prendiendo de un hilo entre tu llegada... para salvarme, o la de los cuervos... para devorarme. Sea quien sea quien llegue primero... porfavor... llegue pronto, que no puedo aguantar por mucho tiempo la respiración.
El gusano del desamor está saboreando mi corazón, y si esto no para deberé ingerir una bomba de tiempo, cinco minutos y podré despedirme de la vida para saludar a la muerte, después de todo, sólo el dolor de una enfermedad me separa de ella.
Estaba tan indefensa, tan desprotegida... cuando el dolor invadió a mi corazón, no tenía armas para defenderme, mi sistema inmunológico se había desintegrado con tus palabras. La sorpresa me impactó, mi sangre se congeló y en pocos segundos ya estaba muerta.
Ahora sólo soy... una vida muerta. A mi cuerpo le falta color, mi corazón bombea sangre negra, bajo una aparente sonrisa se esconde un mar de lamentos, a mi alma... le faltas tú.
Pastillas de incredulidad me auto receté, una porción de falsas ideas cada vez que el resentimiento asechaba de nuevo. Tantas medicinas me cegaron, me hicieron creer que por fin me había librado de una condena de profunda tristeza.
Pensé en atacar al culpable de mi enfermedad, esperando que si acababa con quien me contagió, mi enfermedad también terminaría, pero tarde o temprano me di cuenta de que los resultados no eran favorables.
Deseaba tanto un escudo blindado para mi corazón antes de que éste terminara convertido en polvo, así que traré de construirlo con pedazos de rencor, pero su resistencia duró muy poco, y al desmoronarse, los fragmentos regados se incrustaron en mi disfuncional corazón.
Heme aquí sumergida en un balde de mi propia sangre, y lo único que logré fue salpicarte de ella. Ahora solamente floto en la desolación, prendiendo de un hilo entre tu llegada... para salvarme, o la de los cuervos... para devorarme. Sea quien sea quien llegue primero... porfavor... llegue pronto, que no puedo aguantar por mucho tiempo la respiración.
El gusano del desamor está saboreando mi corazón, y si esto no para deberé ingerir una bomba de tiempo, cinco minutos y podré despedirme de la vida para saludar a la muerte, después de todo, sólo el dolor de una enfermedad me separa de ella.
Busqué en toda la tierra
pero jamás encontré
una criatura tan bella.
Busqué por todo el cielo...
pero nunca encontré una estrella
más grande que su corazón.
Busqué en las profundidades
del océano...
pero hasta el mar tenía fin.
Busqué en el espacio...
pero ningún planeta estaba
tan lleno de vida.
No importa dónde busque
nunca encontraré algo
que a ella se compare.
Ni la tierra, ni el mar
ni el espacio, ni el cielo
guarda algo tan maravilloso
como el amor de una madre.
pero jamás encontré
una criatura tan bella.
Busqué por todo el cielo...
pero nunca encontré una estrella
más grande que su corazón.
Busqué en las profundidades
del océano...
pero hasta el mar tenía fin.
Busqué en el espacio...
pero ningún planeta estaba
tan lleno de vida.
No importa dónde busque
nunca encontraré algo
que a ella se compare.
Ni la tierra, ni el mar
ni el espacio, ni el cielo
guarda algo tan maravilloso
como el amor de una madre.
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