Ayer no quería despertar
sabiendo que no habría
nadie a quien amar.
Ahora no puedo dormir
porque no quiero dejarte ir,
el día de hoy estoy tan feliz
que no he dejado de sonreír.
Tú fuiste lo primero que vi
y me gustó todo de ti.
Tu mirada revivió
la alegría en mi corazón,
sentí esa fuerte sensación
que me provocó tu calor.
No lo he dejado de sentir
pues mi corazón no ha dejado de latir
desde el día en que te conocí.
Sólo se que lo lograste
de mi amor te adueñaste
del frío me abrigaste
y de la soledad me salvaste.
Decidimos juntos enfrentarnos
a la vida que vivimos día a día,
entendimos que en la vida
la misión más importante
es amarnos cada día.
martes, 20 de abril de 2010
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